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jueves, 25 de febrero de 2016

Él es .. La caja de Pandora.

"Como es él...
Él es una de las cartas más bonitas que hizo Neruda alguna vez.
Él es un verso de Sabina. 
Una canción de pereza.
Es la poesía más tierna de Machado.
Él es el cuadro más hermoso de van gogh.
Él es el viaje más profundo que jamás os hayáis imaginado.
Es sin duda la estrofa más alegre de la quinta melodía, de la banda sonora del amor.
Del amor. 
De mi amor.
Él es el mejor amanecer. 
El amanecer más sumamente deslumbrante y hermoso que jamás alguien haya visto.
Es el faro que guía los barcos por la noche. 
Los barcos no, mi barco.
La hoguera que más calienta la chimenea de mi cabaña en invierno.
Cuando sé que existen otras estaciones a lo largo del año, 
cuando antes existían más estaciones antes de que el invierno, tú invierno, se instalará para siempre en mi vida.
Para que me puedas entender.
Él es, quizás.
Mis mases y mis menos.
Mis ases guardados en alguna manga pérdida en alguna chaqueta de mi armario.
Mi sol, mi luna y mis estrellas.
Mi dolor.
Mi dolor de cabeza.
Mi vacuna.
Mi analgesia.
Mi hospital. Mi médico y mi enfermero.
También es mi enfermo y mi paciente.
Él es tal vez.
Mi relax y mi estrés.
Mi agua y mi sed.
Mi recuerdo, mi olvido, mi agenda, mis planes.
Él es mi mitad.
Mi universo.
Es mi ombligo.
Él es además ..
Mi guerra, y mi pequeño momento de paz.
Es mi hambre, mi pan.
Él es mi gozo. 
Mi duelo y mi miedo.
Es mi por qué. 
Él es mi valor y mi consuelo.
Él es mi toga, mi juez, mi divorcio, mi boda.
Él es mi esperanza. 
Y mi droga."



miércoles, 24 de febrero de 2016

Me enamora.

"Me enamora. 
La gente que siente, que siente mucho y de verdad.
Y que no se avergüenza de ello.
Me enamora la gente que miente piadosamente para no hacer daño.
Me enamora la que expresa y demuestra sin miedo.
La que no oculta las lágrimas, ya sean de alegría, pena o rabia.
Me enamora la gente que da abrazos que salvan mundos. 
Que da besos que dan fuerza y alegría.
La que te habla sin palabras y te conmueve con la mirada, acariciandote suavemente con los ojos.
Me enamora la que trasmite mil sensaciones y la gente que te eriza la piel y el alma.
La gente que piensa realmente.
Que dice la verdad ante todo.
La que defiende sus ideas, y emociones porque simplemente son suyas y porque son sinceras.
Sin compararse con nada ni con nadie.
Sin imponérselas ante nadie.
Me enamora la gente que vive. La que no pasa el rato de "la vida" 
La que se compromete, la que arriesga, la que viaja, la que aprende, la que se equivoca, la que sufre, la que decide, la que ama, la que se levanta una vez más a pesar de haber perdido la cuenta de las veces que ha caído, la que no se rinde jamás, la que siempre tiene algo por lo que luchar, seguir, alcanzar,mla que sueña despierta con los pies en la tierra, la que acepta un no como respuesta posible, la que deja huella, la que no se conforma con dudar toda la vida sobre algo, la que no le importa expresar lo que siente, la que no le da vértigo enfrentarse al miedo, la que no acepta no entender algo que se escapa de su cabeza.
Me enamora la gente que sabe que quiere, y va a por ello de cabeza.
De frente sin titubear, y sin arrollar a nadie.
Me enamora la gente que se sacrifica cuando es necesario y cuando cree conveniente. 
La que se viste de gala cuando toca celebrarlo.
Me enamora la gente que no cree en tan solo el físico y apuesta fuerte por la inteligencia y la mente.
Me enamora la gente transparente, la que reconoce fallos y errores, la que los supera y la que da sin esperar.
Me enamora la gente que baila sin pensar en nada y que mientras canta en voz alta. La que le gusta disfrutar y no espera nunca gustar ni ser gustada.
La que se deja llevar por el momento sin pensar si lo hace bien o lo hace mal.
La que se deja llevar por frases poéticas, música inspiradora, emoción instantánea...
Me enamora la gente que te arrastra s todo lo bueno que tiene la vida. 
Te da una vuelta en ese baile. Y ya no pareces tan pato bailando.
Me enamora la gente que hace las llamadas a deshoras. La que perdona y olvida. La que recuerda sin rencores. La que aprende de la experiencia, la que pasa página y asume la vida.
La que cree pero no se conforma con lo que ve. La que crea pero no destruye. 
La que camina, anda, corre, patalea, llora, grita, besa, abraza, salta, y hasta vuela.
La que sabe y acepta que y si no pues acepta, pero jamás finge.
Me enamora la gente que se cruza en tu camino en un momento preciso y precioso a la vez.
Me enamors saber qué has estado esperando a esa persona tras una esquina en silencio.
Me enamora la gente que aparece sin ser esperada, la que llega y te sorprende.
La que llega y te cambia la vida. La que llega y es bienvenida.
Me enamora la gente que quiere a diario y mucho.
La que no espera que un calendario o que algo malo ocurra para decir."
"Te quiero, te necesito en mi vida, por favor, no te vayas" 

Para gustos los colores.

Me gusta el color verde.

Y el verte, también me gusta.

Me gusta el olor a café por las mañanas, ponerme los auriculares y evadirme del mundo. Me gusta viajar. Y los viajes sin planear. Me gusta ver sonreír a alguien por mi. Tirarme horas haciendo planes de planes de planes. Me gusta hacer fotos. Me gusta la música clásica. Me gusta el cine y el teatro. Me gusta cantar. Me gusta bailar. Me gusta leer. -y que me leas-. Me gusta escribir. Escribirte.

Me gusta conocer gente nueva. Me gustan mis amigos. Me gusta mi futura profesión. Me gusta la medicina. Me gustan las tardes tomando cañas con ellas. Me gustan las noches de desenfreno y las mañanas de ibuprofeno. Me gusta el mar. Me gusta la playa. Me gusta ir guapa siempre. Me gusta mi familia. Me gusta mi perro. Me gustan las tardes de sofá y relax. Me gustan las sobremesas y los cafés de las tres que se alargan hasta las ocho. Me gusta soñar. Soñarte.

Me gusta dormir. Me gusta comer. Me gusta el otoño. Me gusta el verano. Me gusta mi pueblo. Me gustan los días de charla hasta las tantas. Me gustan los días de lluvia. Me gustan los buenos consejos. Me gustan las noches de copas que nunca acaban. Me gustan los abrazos a destiempo. Me gustan los besos sinceros. Me gustan los te quieros improvisados. Me gusta hablar. Reír, que me rías. 

Me gustan tus indecisiones. Me gustan tus palabras bonitas. Me gusta hacerte ver que me creo que me dices. Me gustan los ratitos de soledad. Me gusta estar rodeada de gente. Me gusta tu sonrisa. Me gustan tus ojos. Me gusta tocarte el pelo mientras te susurró al oído. Me gusta pensar. Me gusta pensarte. 

Me gustan  los refranes. Me gustan los dichos. Me gustan mis locuras. Me gustan tus locuras. Me gustan las frases vacías. Me gustan las mentes llenas y abiertas. Me gusta hablar contigo. Me gusta mirarte a escondidas. Me gustan las canciones que lo dicen todo. Me gustan tus miradas. Me gustan los silencios cómodos. Me gusta gritar. Me gusta el ron y el vino blanco.

Me gustan muchas cosas.

Ah, y me gustas tú.


jueves, 18 de febrero de 2016

Cajón de sastre.

Hace años, escuche un dicho.
Un dicho, redicho, que me gusta mucho 
"Cuando menos lo esperes, la vida te sorprende"
Yo es que creo, que de decirlo tantas veces.
Se ha hecho realidad.
Si, justo.
Porque, 
aquí estás, 
dejando el mundo al revés, pero un poquito más colocado de cómo yo lo tenía.
Haciéndome tragar una y otra y otra vez más mis ...
"No creo en nada que no vea, no creo en lo que siento, el amor no existe"
Y me réplicas con sonrisa sarcástica, sabiendo una vez más,
que jamás podría irme de tu lado.
Llegaste cuando menos compañía quería. 
Haciendo los días mucho más bonitos, y largos.
Ay Dios mío! Pero si yo no te quería en mi vida...
Viniste como un rayito de luz en un día nublado.
Igual.
Y yo.
y yo ahora.
No te puedo dejar salir de ella.
Llegaste justo, cuando empezaba a entender la vida, 
mi vida.
Cuando más convencida estaba de que no sentimos nada, que es mejor no sentir nada por nadie que te pueda hacer daño.
Cuando más quería vivir y dejarme vivir.
Pero me hiciste entender que lo bueno y lo que es para ti, 
te encuentra cuando dejas de buscar.
Que yo no te buscaba.
No te quería.
Pero bueno,
aquí estás. 
Durmiendo a mi lado.
Y no puedo evitarlo.
Te beso,
suspiro,
y ahora me replicó,
¿porque no te conocí antes?

miércoles, 20 de enero de 2016

No es el tiempo el que pasa, pasamos nosotros.

Hubo un tiempo mejor.
Un tiempo en que nuestra bebida favorita era el Malibú con piña, 
el 43 con chocolate,
o los chupitos de tequila.
Nuestra preocupación más grande 
la de que colara el DNI que nos había prestado,
y pudiéramos entrar en el garito de moda,
o en la súper fiesta que hacían los "mayores".
 Ansiábamos que pasaran los días para que cambiaran esas fechas, 
y poder entregárselo al puerta con aire de superioridad y satisfacción, 
diciéndole con la mirada un ya no puedes tirarme
Al menos no por la edad.
Los mejores planes eran en los parques oscuros en pleno invierno,
vaya rasca hacia, y que bien nos lo pasábamos conociendo a "todo el barrio" 
o a toda la zona...
Los cartones de sangría siempre en la mano, 
y si había que celebrar algo ya si eso, comprábamos alcohol más caro.
Saboreábamos el humo de las cachimbas recién traídas de Túnez, 
y los cigarros que comprábamos sueltos en el chino de al lado de casa.
Reíamos junto a compárelos de instituto, 
vecinos de barrio, conocidos de otras fiestas , amigos de amigos...
Y así, todos los viernes y sábados.
Si llovía daba igual siempre que estuviera aquel puente que cruzaba la carretera bajo el que resguardarnos.
Probablemente nuca más has sentido tanto frío como en aquellas madrugadas polares.
Temperaturas bajo extremis con gente que ahora mismo ni reconoces.
Feliz con tus medias transparentes, 
con tus Peep toes de moda,
caminando de un lado a otro congelada, 
intentado encontrar un búho que te dejase cerca de casa, por no pagar un puto taxi.
Se, que seguramente recuerdes que ahora jamás incumples las normas, 
pero en aquella época, las reglas estaban para romperlas...
Tampoco creo que nunca haya sido tan fácil planear una locura de viaje, como aquel que se suponía que iba a ser de fin de curso.
Un viaje retrasado por unos cuantos años, o bien por no tener tiempo o bien por no tener espacio.
Por toda Europa, hablando todos los días con tus amigas en España, recorriendo sitios que parecían de cuentos de hadas, redescubriéndose uno a sí mismo.
Jamás se que jamás te habrías preguntado tantas veces como es posible que existan lugares tan increíbles, 
que la vida jamás te haya puesto tantas trabas en el viaje y las hayas superado con aquella que te peinaba todos los días desde hacía 8 años.
Aún se que seguro que recuerdas tus primeras noche por Madrid. 
Aquellas en las que peleabas como rocky por entrar gratis.
Y que luego te pateabas Madrid descalza a las 6 de la mañana.
Viendo amanecer o bien con chocolate caliente entre las manos, 
o bien con alguien entre los brazos.
Esas noches de sábado en las que movíamos el pelo de un lado a otro,
en cualquier antro de la ciudad, que cuanto más oscuro y pequeño, mejor.
Al que íbamos solo porque "Fulanito es relaciones y dice que nos pasa" 
Era la excusa perfecta para ver al chico que te gustaba.
Luego llegó la universidad, y fue un cambio brutal. 
Cambiamos los libros escolares por enormes manuales, 
bolígrafos de colores por portátiles,
sillas de metal verde por aulas grandes de madera.
Cuando el mayor agobio es tener que estudiar en Navidad, 
entre regalo y regalo, 
tener que ir a la biblioteca a encerrarte 24 horas.
Llena de estudiantes, de papeles, de Prácticas.
Malcomer, maldormir, malhumorada ... Y así y así..
Y sin darte cuenta,
los años van pasando.
La vida va avanzando.
Van viniendo nuevos compañeros, 
nuevos amigos, 
nuevos conciertos,
nuevos vecinos,
nuevos novios ...
A veces se van los de toda la vida.
Cambiamos las litronas de cerveza por copas de vino blanco en el sitio de moda,
La música a todo trapo por listas de reproducción más selectas.
Algunos empezamos ya a trabajar.
Otros se marchan lejos en busca de nuevas oportunidades.
Otros se independizan, llenadose de casa.
Vienen las obligaciones, 
las clases de las oposiciones, de las especialidades o del master.
Las prácticas.
La carrera a contrarreloj frente a currículum  que son bastante insípidos frente a nuestro mayores.
Otros se fueron lejos.
Algunos están en la punta del mundo.
Otros se quieren ir marchando.
Y algunos siguen luchando por las últimas asignaturas de la carrera.
Cuadrar horarios es impósible.
Planear viajes casi impensable, cuando ni siquiera podéis poneros de acuerdo en ir a cenar un día a la semana.
Y entonces, 
te das cuenta.
Te das cuenta de que,
las mejores cosas ahora son poder unirte con quien de verdad a ti te apetece ver.
Es reunir a la gente que más quieres, el día de tu cumpleaños, 
una comida en casa, 
o sobremesa interminable en el restaurante de siempre.
Cenas con copas, y más copas y más copas.
Y si nos oponemos tontos hasta luego salimos por ahí.
Tardes después de estudiar, dando paseos dulces.
Una llamada que termina en un "¿nos vemos ahora?"
Festivales de música que jamás cambiarías a "ludovico" al estudiar por eso,
pero es verano, y son mis amigos.
Mañanas de biblioteca que terminan en cine.
Tardes de latina que terminan en discotecas, o en parques -otra vez-
Te das cuenta que prefieres una conversación cenando a pasar la noche gritando en una discoteca con los babosos de turno y hablando a gritos a tus amigas.
Prefieres atardeceres en las playas con guitarra, cerveza, amigos y ganchitos a resacas horribles tirados en la cama toda la mañana.
Tardes de peli y manta, a pasar frío en columpios. 
Y claro,
claro que te das cuenta, 
de que las vacaciones ahora consisten en horarios de vuelos,
abrazos, y despedidas en aeropuertos.
Agendas apretadas, y casi ni conversaciones por WA.
Y justo,
justo ahí, te das cuenta que te has hecho mayor.
Que nos hemos hecho mayores.
Que te importan los que te aportan y que quieres a los que cuidas.
Que los que de verdad han estado y están,
y se cuentan con los dedos de las manos.
Y que puede que lleguen nuevos, 
pero los de siempre, 
siempre estarán y siempre serán.
Porque ellos son los de siempre.
Los que hacen que la felicidad sea real,
porque se comparte.
Y eso, aunque cambie la vida, 
las circunstancias,
las metas,
las ambiciones ...
Eso, 
no lo cambias,
por nadie y por nada.

sábado, 16 de enero de 2016

Mantente radiante, que yo, mataré monstruos por ti.

He visto el dolor en ojos ajenos,
y en los míos propios.
Desilusión,
desesperanza,
angustia,
jugarretas de la vida.
He visto trenes y buses irse a pesar de correr detrás de ellos como si nos fuera la vida en ello, 
-Y, efectivamente ahí iba muestra vida-
He visto sufrir,
ojeras de dolor y angustia.
He oído llantos de pena,
He sentido los pelos de punta,
porque la suerte de uno mismo,
siempre, 
siempre, 
la hallamos en el de al lado,
O en el de en frente.
He visto llorar, y he llorado.
Pero he visto seguir, 
avanzar,
nunca parar.
He visto huir de la pena,
con sonrisas,
felicidad,
y brillos de ojos -falsos-
"No, si estás triste llora, no pasa nada"
He visto tristeza, mucha tristeza.
Y sobretodo he sentido impotencia,
impotencia de no poder hacer feliz.
He visto y lo peor, 
lo he sentido,
la angustia de tener que parar,
de frenar,
de quedarnos quietos en un lugar,
de no querer avanzar.
Lo reconozco, lo he sentido.
Pero doy gracias,
gracias a la vida, por quitarme tanto.
Por jugármela tantas veces.
Porque aunque ella misma,
el destino,
y el mismito karma,
me la quiera jugar.
Me ha enseñado que las victorias cuanto más difíciles, más azúcar guardan al final.
Como los colacaos, el cacao siempre se queda abajo.
Y si, ahora me encuentro jodida y radiante.
Y esta vez, mucho más lo segundo que lo primero.
Jodidamente feliz.
Por eso, 
sigue manteniendote radiante,
porque yo,
prometo,
y te vuelvo a prometer,
que yo,
mataré monstruos por ti.