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martes, 5 de julio de 2016

Magia.

Hoy me he levantado con ganas de comerme el mundo.
O de comerte la boca, quién sabe...
Porque en realidad nadie sabe, ni yo misma creo.
Los desbarajustes tan sumamente irracionales e incoherentes que realizas en mi mente.
¡es horrible! ¡Odioso! Y ¡precioso! 
Todo ello a la vez.
Como cuando mezclas todo para hacer paella, y te sale la más buena del mundo.
Pues igual.
Sentimientos contradictorios y totalmente absurdos, que se mezclan y crean una perfecta sinfónia llamada : magia.
Aquí, quería yo llegar.
Magia es una palabra derivada del latín, que significa "cualidad sobrenatural" algo así como una diversidad de acontecimientos fantásticos que parecen sacados de cuento, pero todo ello en la vida real.
Lo sé, sé que los unicornios no existen, sé que los príncipes azules tampoco (o eso espero, una persona cianotica debería de estar en un soporte vital avanzado!!) 
Pero si sé que existen las ganas de no querer estar con nadie más que no sea una persona, sé que existe un proceso el cual nadie puede describir, porque nadie es capaz de sentirlo siempre igual, un proceso que hace que te brille la cara y se te ilumine la mirada. 
Eso, también lo considero magia, mucho más que un viejo truco de cartas de "acierta cual he sacado"
Si si, mágico todo.
Desde que llega ese mensaje, e inicia un chasquido de tu cerebro que hace que no puedas parar de contestar, de leer de querer más y más y más ...
Sientes una conexión, un vínculo que llega más allá que cualquier otro que hayas sentido alguna vez.
Notas que todo fluye, quee las horas son segundos, que los días pasan fugazmente sin ser capaz de asimilar la situación de "serendipia" que llegó a tu vida.
Todo se vuelve mágico, especial, formando todo una armonía perfecta, como las que hacía Mozart o Beethoven, es una melodía que no escuchas, si no que interpretas.
Y vuelves a tocar, todo encaja, los dedos entre teclas de piano...
La tocas, tocas la vieja melodía que un día creíste que no volverías a tocar jamás, pero no, el instrumento lo encuentras y vuelves a apoyar las manos y a dejar que todo fluya, vuelves a recordar, a creer, a confiar, a notar que todo tu cuerpo se estremece con una mirada, que tus piernas tiemblan estremeciéndose en un cálido manto lleno de gemidos y giros imprevisibles y cambiantes. 
Sientes, que eso te abre todo los poros de tu piel, abriendo cicatrices y dejando que se curen.
Entonces te das cuenta, que eso es la magia. 
Que est es magia, y que cuando dos cuerpos interactúan de esta preciosa forma, inigualable y enigmática, es imposible no acceder a querer sentir más.
Porque entonces te das cuenta que faltaba alguien en tu vida, que te recordara donde estaba la primera tecla del piano que jamás tuviste pero que encontraste por casualidad, y que justo esa persona es la misma que te ha enseñado que la primera tecla, siempre ha estado en ti.
Supongo que tiene razón esa frase de "cuando algo te gusta de verdad, siempre quieres más y más"


Gracias.
Gracias.
Mi vida tendría mucho menos sentido, si no estuvieras en ella.







martes, 7 de junio de 2016

Te quiero.

"Lo digo, lo escribo, lo grito, lo siento. 
¿Porqué éste tabú para tal sentimiento? 
¿No es bonito que te digan "Te Quiero"?
Sólo cuando te dicen adiós en el aeropuerto, cuando hace mucho tiempo que no te ven, cuando hay un enfado por medio o cuando necesitan tu aliento. 
Sólo ahí te dicen te quiero. 
Y p¿orque no hoy? 
¡Hoy también se puede decir te quiero! 
Ojo, hay querer poco a poco, 
a fuego lento, 
tampoco es algo que se dice a la ligera, 
las palabras también tienen su precio, 
pero si lo sientes de verás, 
porque no decirlo, 
venga, 
aquí va un te quiero. 
Un te quiero por ser un gruñón que me pone de los nervios, 
un te quiero porque fuiste un momento, 
de esos de los que escribe la vida, 
sin quererlo, en prosa, poesía y en verso, 
un te quiero con tus errores, 
también con tus aciertos, 
un te quiero porque hay que decirlo, 
porque tienes que saberlo, 
un te quiero porque despiertas sonrisas, 
brisas y prisas, 
un te quiero por tu lado hiriente, 
por tu lado bueno, 
por tu lado torpe y también de frente un te quiero. 
Un te quiero como para dormir en tu pecho, 
para acompañarte a un concierto, 
para enfadarme contigo y besarte en silencio. 
Un te quiero como para pisar hojas secas en un día de noviembre, 
o saltar charcos bajo la lluvia en abril, 
como para abrir un regalo en diciembre, 
y no, no un te quiero para San Valentín. 
Un te quiero como yo quiero, así de simple y sincero. 

Hoy es buen día para decirlo, 
que no hay vergüenza que esconder, 
el orgullo no lo impide, 
tampoco el miedo, 
qué le vamos a hacer. 
Te quiero para alegrarte el día, 
porque así tiene que ser. 
Te quiero aunque sea difícil de entender, 
pero yo quiero así y así creo que se debe querer. 
Sin motivos, sin flores, sin condiciones, sin ataduras, sin explicaciones y sin reproches. 
Te quiero como se quiere a lo que no se debe querer."

jueves, 2 de junio de 2016

Sibarita

Que sibarita me he vuelto.
Me gustan los regalos caros.
Que si un beso robado. 
Que si una carta escrita a mano.
Que si un "vuélvete estoy  detrás de ti" que te dicen por teléfono cuando crees que estas súper lejos.
Que si una canción, nuestra.
Que si una nota, un beso en la frente después de apartar mis mechones de la cara.
Que si un paseo por Madrid, un paseo en bicicleta...
Esos, para mí son los regalos más caros que hay. 
Los que producen sonrisas que valen tantos quilates, que tienen precios desorbitada mente prohibidos.
Me gusta el desorden.
El desorden de tu pelo, y tú mirada.
Enfocando tus ojos a mis labios.
El desbarajuste que tiene tu cabeza, tu mente, eso que provoca que sonría.
Que si, lo sé, me he vuelto muy sibarita.


Eres uno de esos.

Eres uno de esos.
De esos niños que te cruzas y te hacen replantearte muchas cosas.
De esos que llevan el pelo desarreglado y barba de semanas.
Niño que folla abrazado, aferrado a mi esperanza.
Es de los que se emociona si les mando un "quedamos donde siempre?"
Niño de los que se tapan la cara después del polvo más salvaje.
Esbozando ansiosamente una sonrisa y mirada tímida, que expresa el "te quiero" más sincero de todos.
Es de los que se levanta cuando el mundo no está aún en marcha, cuando las calles aún no están preparadas.
Y contémpla desde la ventana de mi habitación, la seguridad que tiene de comerse el mundo tan bien como yo le como la boca.
Es de los que si desaparecen, quedan hueco.
Un hueco que parece más bien un cráter enorme.
Es de los que hace perder la cabeza.
Pero jamás, la esperanza.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Llámame


Llámame para contarme que no estás de acuerdo con mis formas,
sobre todo al mirarte.
Y al desafiarte.
Llámame, para decirme, lo pesada que soy.
Para recordarme que no quieres saber nada de mi, y que no merezco saber nada de ti.
Llámame 
Llamame, para decirme que me he equivoque en las formas de quererte.
-Hace años-
Llamame.
Para echarme la bronca, enfadarte y gritarme.
Para discutir, como lo único que parece que hemos hecho en los últimos tiempos.
Llámame cuando estés borracho, recriminándome que estás en un antro de mala muerte y que has oído mi nombre porque esa noche yo no estaba por allí, a tu lado.
O simplemente Llamame, porque crees que aún te lo voy a coger.
Llama, sobre todo para decirme que odias lo que escribo, para que no me crea un gurú de las letras, mientras para tí mismo, sabes que me lees. 
Llama para preguntar que es de mi vida, para dejarte ver entre líneas que quizás no escribo por, ni para tí, pero que tú aún asocias conceptos.
Llama para preguntarme por ese, que ahora es el que me saca la sonrisa tonta por whatsapp.
Llama, para saber cómo se llama, para saber si también hacemos lo mismo, para saber si siento igual que contigo, y si le trató igual que a ti.
Llamame, Llamame, para preguntarme si ahora tan solo escribo por y para el.
Para oír que no, para oír un NO rotundo por respuesta, pero, ¿mentira piadosa?
Llama, llama otra vez, para contarme lo bien que te va todo, la de colores que tiene la vida desde que no (me) tienes (en tus) planes. 
Llamame, para decirme lo ocupado que estas, lo feliz que eres, y lo poco que te acuerdas de mí.
Llámame loca, absurda, impaciente e incluso mándame a la mierda. 
Como si nunca lo hubieras hecho, y los dos sabemos que sí.
Llama para saber si mi vida va con rumbo fijo o a ninguna parte. 
Llama para saber si sigo siendo aquella que no se peinaba y que solo tenía los pájaros en la cabeza.
Llama, para preguntarme que hago o que planes tengo. 
No sé si para incluirte en ellos, o para reírte de los monótonos y aburridos que se han vuelto.
Llámame antes de entrar en la ducha, cuéntame que en Mayo tampoco podemos vernos pero que puede que en Junio sí, cuando la ciudad se vista de verano con la única intención de querer ser bendecido con el sol, que nos da la vida.
Llama para confirmarme que por fin tienes vacaciones, que no estás tan atareado en tu vida y que buscas una bocanada de aire fresco en los pulmones. 
Llamame rara, clásica en esto de las letras, enamoradiza o pastelosa, llama tan solo para decir que he cambiado. 
Que ya no soy lo que era y que tú tampoco.
Que ya no te reconozco, ni tú a mí tampoco.
Llama para decirme lo primero que se te pase por esa cabeza.
Llama para explicar que sientes cuando lees a otras, ya sea con la boca o con tu cuerpo, que a mí no me va a doler. 
Que hay gente que deja de leerse un libro de repente y se van a la biblioteca y si leen todos los demás a medias, no se sí lo pillas. 
Tú a veces sin querer, eres así.
Llama para que te explique lo que echo de menos de tí y lo que echo de más a la vez. 
Llámame absurda, lamentable o diplomática; ya no escribo a medias tintas entre otras cosas porque lo hago a ordenador. 
Llama y explícame esa última llamada a las seis de la mañana un jueves de enero. 
Llama para explicar tu cobardía, o tu valentía según se mire. 
Llama para decirme a qué tienes miedo, porque tienes miedo.
Para por casualidad, sacar el tema y decirme lo feliz que eres en días nublados al lado de cualquier otra persona que no sea yo, para que tu conciencia y la mía no se olviden del tono de nuestras voces. 
Llamame, porque quieres saber la verdad, desde el principio hasta el final.
Llámame para oírme decirte lo mucho que me importas, lo mucho que quiero que estés en mi vida y lo mucho que te quiero, como amigo, como un buen amigo, pero al fin y al cabo te quiero. 
Llamame,
Llamame,
Llámame para lo que te de la gana, pero si quieres, 
sólo si quieres, 
llámame...

viernes, 6 de mayo de 2016

Insomnio

Todas las semanas tengo insomnio.
He probado con todo, 
Órfidales, dormidina, matarme hacer deporte antes de dormir ... 
Hasta mi mejor amiga me ha traído de Oxford un increíble té "mágico" o eso dice ella, lo probé peoro no funcionó, aún así a ella la he dicho que si, que funciona. 
Que ya duermo bien.
Pero el otro día, me pasó algo mágico, algo especial que se repite cada fin de semana.
Y es estar a su lado, es ese mismo momento en el que me despierto a su lado, miro el reloj y veo que gracias a su respiración, a ese ritmo imperceptible casi mágico, consigo dormir. 
Me desperté y lo primero que vi fue su cara, cerquita de la mía, apenas a un beso sus labios de los míos.
Los ojos que tan bien conozco y me hechizan, bien cerrados y el, 
acurrucado con su almohada como un bebe.
En ese momento me siento dichosa, no sólo por el hecho de que por fin he conseguido dormir, si no ir tenerlo al lado.
Y entonces pienso que si me dieran a elegir toda la vida de insomnio por salir de fiesta, por eventos, por estar con alguien más, ... 
o levantarme a su lado, 
así, 
controlando su respiración, 
me quedo con lo segundo.