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jueves, 2 de junio de 2016

Sibarita

Que sibarita me he vuelto.
Me gustan los regalos caros.
Que si un beso robado. 
Que si una carta escrita a mano.
Que si un "vuélvete estoy  detrás de ti" que te dicen por teléfono cuando crees que estas súper lejos.
Que si una canción, nuestra.
Que si una nota, un beso en la frente después de apartar mis mechones de la cara.
Que si un paseo por Madrid, un paseo en bicicleta...
Esos, para mí son los regalos más caros que hay. 
Los que producen sonrisas que valen tantos quilates, que tienen precios desorbitada mente prohibidos.
Me gusta el desorden.
El desorden de tu pelo, y tú mirada.
Enfocando tus ojos a mis labios.
El desbarajuste que tiene tu cabeza, tu mente, eso que provoca que sonría.
Que si, lo sé, me he vuelto muy sibarita.


Eres uno de esos.

Eres uno de esos.
De esos niños que te cruzas y te hacen replantearte muchas cosas.
De esos que llevan el pelo desarreglado y barba de semanas.
Niño que folla abrazado, aferrado a mi esperanza.
Es de los que se emociona si les mando un "quedamos donde siempre?"
Niño de los que se tapan la cara después del polvo más salvaje.
Esbozando ansiosamente una sonrisa y mirada tímida, que expresa el "te quiero" más sincero de todos.
Es de los que se levanta cuando el mundo no está aún en marcha, cuando las calles aún no están preparadas.
Y contémpla desde la ventana de mi habitación, la seguridad que tiene de comerse el mundo tan bien como yo le como la boca.
Es de los que si desaparecen, quedan hueco.
Un hueco que parece más bien un cráter enorme.
Es de los que hace perder la cabeza.
Pero jamás, la esperanza.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Llámame


Llámame para contarme que no estás de acuerdo con mis formas,
sobre todo al mirarte.
Y al desafiarte.
Llámame, para decirme, lo pesada que soy.
Para recordarme que no quieres saber nada de mi, y que no merezco saber nada de ti.
Llámame 
Llamame, para decirme que me he equivoque en las formas de quererte.
-Hace años-
Llamame.
Para echarme la bronca, enfadarte y gritarme.
Para discutir, como lo único que parece que hemos hecho en los últimos tiempos.
Llámame cuando estés borracho, recriminándome que estás en un antro de mala muerte y que has oído mi nombre porque esa noche yo no estaba por allí, a tu lado.
O simplemente Llamame, porque crees que aún te lo voy a coger.
Llama, sobre todo para decirme que odias lo que escribo, para que no me crea un gurú de las letras, mientras para tí mismo, sabes que me lees. 
Llama para preguntar que es de mi vida, para dejarte ver entre líneas que quizás no escribo por, ni para tí, pero que tú aún asocias conceptos.
Llama para preguntarme por ese, que ahora es el que me saca la sonrisa tonta por whatsapp.
Llama, para saber cómo se llama, para saber si también hacemos lo mismo, para saber si siento igual que contigo, y si le trató igual que a ti.
Llamame, Llamame, para preguntarme si ahora tan solo escribo por y para el.
Para oír que no, para oír un NO rotundo por respuesta, pero, ¿mentira piadosa?
Llama, llama otra vez, para contarme lo bien que te va todo, la de colores que tiene la vida desde que no (me) tienes (en tus) planes. 
Llamame, para decirme lo ocupado que estas, lo feliz que eres, y lo poco que te acuerdas de mí.
Llámame loca, absurda, impaciente e incluso mándame a la mierda. 
Como si nunca lo hubieras hecho, y los dos sabemos que sí.
Llama para saber si mi vida va con rumbo fijo o a ninguna parte. 
Llama para saber si sigo siendo aquella que no se peinaba y que solo tenía los pájaros en la cabeza.
Llama, para preguntarme que hago o que planes tengo. 
No sé si para incluirte en ellos, o para reírte de los monótonos y aburridos que se han vuelto.
Llámame antes de entrar en la ducha, cuéntame que en Mayo tampoco podemos vernos pero que puede que en Junio sí, cuando la ciudad se vista de verano con la única intención de querer ser bendecido con el sol, que nos da la vida.
Llama para confirmarme que por fin tienes vacaciones, que no estás tan atareado en tu vida y que buscas una bocanada de aire fresco en los pulmones. 
Llamame rara, clásica en esto de las letras, enamoradiza o pastelosa, llama tan solo para decir que he cambiado. 
Que ya no soy lo que era y que tú tampoco.
Que ya no te reconozco, ni tú a mí tampoco.
Llama para decirme lo primero que se te pase por esa cabeza.
Llama para explicar que sientes cuando lees a otras, ya sea con la boca o con tu cuerpo, que a mí no me va a doler. 
Que hay gente que deja de leerse un libro de repente y se van a la biblioteca y si leen todos los demás a medias, no se sí lo pillas. 
Tú a veces sin querer, eres así.
Llama para que te explique lo que echo de menos de tí y lo que echo de más a la vez. 
Llámame absurda, lamentable o diplomática; ya no escribo a medias tintas entre otras cosas porque lo hago a ordenador. 
Llama y explícame esa última llamada a las seis de la mañana un jueves de enero. 
Llama para explicar tu cobardía, o tu valentía según se mire. 
Llama para decirme a qué tienes miedo, porque tienes miedo.
Para por casualidad, sacar el tema y decirme lo feliz que eres en días nublados al lado de cualquier otra persona que no sea yo, para que tu conciencia y la mía no se olviden del tono de nuestras voces. 
Llamame, porque quieres saber la verdad, desde el principio hasta el final.
Llámame para oírme decirte lo mucho que me importas, lo mucho que quiero que estés en mi vida y lo mucho que te quiero, como amigo, como un buen amigo, pero al fin y al cabo te quiero. 
Llamame,
Llamame,
Llámame para lo que te de la gana, pero si quieres, 
sólo si quieres, 
llámame...

viernes, 6 de mayo de 2016

Insomnio

Todas las semanas tengo insomnio.
He probado con todo, 
Órfidales, dormidina, matarme hacer deporte antes de dormir ... 
Hasta mi mejor amiga me ha traído de Oxford un increíble té "mágico" o eso dice ella, lo probé peoro no funcionó, aún así a ella la he dicho que si, que funciona. 
Que ya duermo bien.
Pero el otro día, me pasó algo mágico, algo especial que se repite cada fin de semana.
Y es estar a su lado, es ese mismo momento en el que me despierto a su lado, miro el reloj y veo que gracias a su respiración, a ese ritmo imperceptible casi mágico, consigo dormir. 
Me desperté y lo primero que vi fue su cara, cerquita de la mía, apenas a un beso sus labios de los míos.
Los ojos que tan bien conozco y me hechizan, bien cerrados y el, 
acurrucado con su almohada como un bebe.
En ese momento me siento dichosa, no sólo por el hecho de que por fin he conseguido dormir, si no ir tenerlo al lado.
Y entonces pienso que si me dieran a elegir toda la vida de insomnio por salir de fiesta, por eventos, por estar con alguien más, ... 
o levantarme a su lado, 
así, 
controlando su respiración, 
me quedo con lo segundo. 

lunes, 28 de marzo de 2016

Y tú, también.

Hace unos días leí eso de 
"Somos de quién nos hace llorar"
Pero creo firmemente que se les olvido escribir ...
"Somos de quién nos hace llorar, de alegría, de pura alegría de vivir"
Que sí, que lo sé.
Que somos de quién nos escribe, 
De quién nos entiende, 
De quién nos trata como seres únicos en la faz de la tierra,
De quién nos entiende con tan solo mirarnos,
De quién nos encuentra adorables, aunque seamos fríos como el témpano.
Somos de quién nos acariza la cicatriz, esa de ahí, que no termina de curarse del todo.
Somos de quién está ahí, para todo. 
De quién día tras día, nos va re descubriendo, 
Nos redescubre cada secreto, cada reto, cada misterio, cada cosa del pasado, 
Sin importar nada.
Somos de quién no tiene secretos ni mentiras, 
De quién podemos confiar, sin penas, vergüenzas, reparos o miedos.
De quién reímos sin copas de más.
Somos de quién nos toma con delicadeza y sobre todo firmeza y seguridad.
De quién nos cuida, nos quiere, y nos espera.
Somos de quién nos antepone como prioridad, no como plan B
Quién nos da su tiempo, su verdad, su libertad, sus miedos, sus anhelos, sus deseos, sus vergüenzas, sus fantasías, sus superaciones, su día a día.
Somos de quién nos da ese abrazo en el momento justo y necesario.
Somos de quién no le importa darnos besos en la cara, hasta que nuestra sonrisa reviente.
Somos de quién escribe ese whatsapp.
Y ese WA "el caso es pasar tiempo contigo, me da igual cómo y de qué manera"
Somos de quién nos ama con todo su ser, y a todo nuestro ser en conjunto.
De quién no nos quiere cambiar por nadie ni por nada.
Quién conoce los tropiezos, los errores y los aciertos.
Somos de quién se queda en los malos ratos, a pesar de los enojos, mal presagios, lágrimas y días sin remedio.
Somos de quién definitivamente sigue a nuestro lado, pase lo que pase, y pase quién pase.
Queriéndonos en todos los momentos, creyendo que aún nos puede conocer más, descifrando cada día un sentido nuevo de nuestra alma.
Somos de quién después de todo sigue aquí, sigue creyendo en nosotros, y que jamás nos cambiaría por nada ni por nadie, que sabemos que siempre estará, 
y por el cual, tú estarás siempre también.




martes, 1 de marzo de 2016

29 de febrero

El 29 de febrero es una fecha especial...
Recuerdo como al entrar a darle los buenos días a mis pacientes se lo recordaba 
"Hoy es 29 de febrero, un día especial... La vida nos regala otro día más!" 
Y mientras les ponía la medicación y les tomaba las dos mil constantes vitales les miraba, 
y veía una sonrisa esperanzadora de querer poder volver a vivir otro 29 y a la vez un miedo en los ojos de saber que ese era el último que vivirían.
Y en efecto, lo sé.
A mí esto, me está cambiando.
Me está cambiando tanto el modo de ver mi vida, como el modo de vivirla.
Me está tocando el corazón. Mucho más que la cabeza ... 
Y eso a veces duele más.
Me toco el corazón sobre todo al ver que mientras yo paso paciente a paciente, ellos siempre están acompañados, por una persona especial, por alguien que siempre está ... 
Y yo me muero de amor, al ver jurar pactos en un hospital de oncología, de prometer amor eterno, un curar y cuidar aunque sea lo último que se pueda hacer por alguien, es un saber que podrías morir por una persona, que morirías por una persona, sabiendo que la cual no te dejaría morir por nada en el mundo.

Y encima, justo ayer hable con mi mejor amiga de eso 
"Me tiro o no me tiro?"
"Tírate mi amor. Tírate a la piscina de cabeza y con los ojos cerrados, recuerda que la locura es un placer que tan solo las locas conocemos"
Y aquí entra mi dilema.
Mi dilema, lleno de estratagemas. Unas malditas estratagemas que irrumpen siempre en la cabeza.
Que si no me contesta, que si no me habla, que si no me llama. ..
¡Y se nos va la energía!
Intentamos esconder tanto lo que sentimos y dejamos de sentir, que hasta parecemos robots.
Todo por aparentar indiferencia frente a alguien el cual nos vuelve locos.
Quedamos con alguien, lo pasamos genial, nos reímos, comemos, bebemos, todo fluye, todo se conecta, puede que haya sexo, sexo bueno, muy bueno ...
Pero, (ay mi amigo el pero) cuando volvemos a casa, nos hacemos los indeferentes, como si .. Emms no nos hubiese aportado nada, importado lo más mínimo.
Y es que creo, y reafirmó que nos da miedo. 
¡Nos da terror! ¡PÁNICO! 
Pensar que la otra persona no haya sentido lo mismo, que no lo sienta.
Y que al ponerle nuestros sentimientos (corazon) en bandeja... Nos lo aplaste.
Como un niño aplasta una hormiguita en el parque, igual.
Y es que. Creo que en definitiva no queremos parecer vulnerables frente a alguien que nos podría destruir en cualquier momento.
Nos da pavor que nos rechacen, que nos digan eso de "es que te quiero, pero como amigo", nos da temor a quedar en ridículo, que se nos encienda la bombilla de tanto pensar en ese bucle machacador de autoestima "claro, es que vamos a ver cómo le voy a gustar si ..."  Decimos mientras miramos al espejo con cara de circunstancia.
Y es que creo que, qué pasaría si te quisieras más? 
Porque el hecho de no gustar a alguien, no implica que no te gustes tu.
Y no, no hablo de ser Narcisista, (ni Narciso Rodríguez) hablo de presentar sentimientos en bandeja, y aceptar recibir negativas con sonrisas y gracias por la sinceridad bienvenida.
Que el juego de "buah, que me da igual" "pues anda que tú a mí" ese juego de esconderte para que no te hagan daño, de herir al otro para que no te hieran a ti.
Y es que yo sinceramente pienso que si alguien nos gusta, debemos decírselo.
Pero así, sin pelillos en la lengua.
"Me lo he pasado genial contigo, me gustas, quiero volver a verte" 
Y creedme, creedme si os digo que aunque tú a esa persona no le gustes, será considerado hasta para darte la respuesta más acertada para no hacerte daño.
Y claro, que todos hemos experimentado ese dejar de prestar atención a alguien que nos encanta, solo para que venga más hacia nosotros.
Es humano, y nosotros somos humanos.
Y como buenos humanos hemos convertido en religión la frase de "no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos"
Que verdad más grande. 
Aunque me gusta aclarar a mi siempre que me dicen esa frase que ...
"En realidad siempre lo supimos, pero jamás creíamos que lo íbamos a perder"
Ay. Señor!
Si todos viéramos lo que yo veo en el hospital, creedme que nos encantaría madurar emocionalmente y apreciar cómo realmente se merece a la gente que nos quiere y tenemos alrededor.
Y puede que tal vez. 
La próxima vez que se nos haga un nudo en el estomago estando delante de cierta persona, en vez de esforzar por disimular ese dolor estomacal, ese temblor en las manos y voz, esa boca reseca y ese tartamudeo estupido, puede que nos lancemos a la piscina y lo expresemos abiertamente.
Y sobre todo muy independiente de si hay agua o no.
Porque la locura es un placer que tan solo los locos conocemos.
Y pienso que la vida está llena de ahoras, de momentos, de instantes, de personas, de cosas claras, de chocolate espeso, que la vida es tan corta, y que la verdad siempre debe ir por delante para bien o para mal ... 
Que si te gusta díselo, joder, no finjas y lánzate, me gustas si, y que? Déjate de tonterías y dilo, porque callártelo para que?
Hay cosas preciosas en la vida, y correr riesgos que merecen la pena la hacen aún más interesante. Porque arriesgarte por alguien que merece tu alegría, es lo más bonito que jamás vas a hacer en tu vida. 
Y quien lo ha comprobado cómo yo, lo sabe.