Páginas

martes, 5 de enero de 2016

Time.

Quizás esto,
todo esto que vivimos,
tenga fecha de caducidad.
Soy consciente, 
muy consciente,
porque no sabemos si cualquiera de los besos,
de estos besos que nos damos,
puede que seá el último
ó,
si quizás, 
no tengamos la oportunidad de volver a despertarnos juntos. 
Por eso mismo, 
cada noche, 
aprovecho para mirarte mientras duermes, 
aprovecho para acariciarte el pelo, 
aprovecho para contarte todos,
todos,
y cada uno de tus lunares... 
y es en esos momentos,
justo en esos momentos
yo, 
pararía el tiempo. 
Pararía el tiempo para que esa fecha en la que esto termine,
no llegue, 
no llegue nunca.
Pararía el tiempo cada vez,
que te veo despertar, 
pararía el tiempo cada vez,
que me miras fijamente, 
pararía el tiempo cada vez,
que sonríes.
Porque ...
quizás esto que vivimos 
tenga fecha de caducidad, 
por eso, 
cada vez que puedo, 
intento agarrarte la mano, 
intento capturar tu aroma, 
intento abrazarte por la espalda. 
Quizás si, 
quizás tengamos esa fecha y por eso te pido que aprovechemos, 
que riamos, 
que saltemos, 
que corramos por las calles, 
que paseemos, 
que hagamos locuras,
de esas que tanto me gustan, 
que hablemos de todo y de nada, 
que nos miremos...
que seamos felices, 
muy felices,
completamente desdichados por tenernos.
Porque ...
quiero, 
que si llega esa fecha, 
si es que la tenemos, 
hayamos consumido todas nuestras energías en el otro, 
que no nos queden ni risas 
ni caricias en el olvido, 
ni abrazos,
ni besos por dar,
y mucho menos que no nos queden miradas,
ni palabras por decir. 
Aunque también espero que no seamos como los yogures, 
que caducan y adiós.
No,
yo espero más de nosotros.
Más de ti.
Espero mucho más,
Y,
Espero que seamos como Alicia,
en el país de las maravillas, 
porque así estamos nosotros,
donde no existe,
ni tiempo, 
ni fechas,
ni horas...


"Jure contar nuestra historia, 
y no contar la verdad"

lunes, 4 de enero de 2016

La mala costumbre.


"La mayoría de nosotros vive pensando que esto será eterno. 
Que somos inmortales y que las desgracias solo le pasan al de al lado. 
Vivimos inmersos en una ignorancia que nos hace débiles y solo lamentamos lo ocurrido cuando ya es demasiado tarde.
Y es que…
Tenemos la mala costumbre de dejar para luego, de reír poco y de querer hacerlo mañana. 
Tenemos la mala costumbre de echar de menos, en lugar de hacerlo de más. 
La mala costumbre de usar los luegos y no los ahoras. 
Luego te llamo, luego te escribo, luego te contesto, luego nos vemos. 
Y obviamente nunca llamó, nunca escribió, nunca contestó y nunca fue visto. 
Tenemos la mala costumbre de querer tarde. 
De valorar tarde. 
De pedir perdón demasiado pronto. 
Debería haber un número máximo de perdones. 
Perdonar nos hace grandes, de acuerdo, pero cuando tienes que perdonar todos los días, al final un lo siento se convierte en el comodín de cualquier pretexto injustificado, innecesario e inmerecido. Tenemos la mala costumbre de defender al malo y descuidar al bueno. 
De contar mentiras tra la rá y de tener que hacer un máster para descubrir verdades. 
Mantenemos en nuestra vida “amigos” porque sí y llenamos nuestras agendas de compromisos a los que realmente no queremos ir. 
Tenemos la mala costumbre de sentirnos mal por decir no y de creernos mejores por decir si.
Tenemos la mala costumbre de esperar a un cáncer, a una mala noticia o a una llamada de que alguien querido se nos fue, para tomar las riendas de nuestra vida y empezar a apreciar cada puesta de sol, cada mañana que te levantas de la cama y cada luna que abrazas en tu almohada. 
Tenemos la mala costumbre de usar el descuido a diario, olvidando que los pequeños detalles importan, que los pequeños detalles construyen grandes caminos y que cada lunes, puede ser el mejor día de la semana. 
Tenemos la mala costumbre de quejarnos por todo, de culpar siempre al otro porque claro, tú eres un ser perfecto y nunca, nunca, haces nada. 
Siempre es la parte contraria. 
Decimos muy pocos te quieros y hacerlo por primera vez es como “buf que va, no vaya a ser que se asuste”. 
¿Asustarse de qué? 
¿Cómo una persona puede asustarse porque alguien le quiera?.
Asústate si algún día te vas a la cama sin sentir que quieres a otra persona.
Asústate el día que te vayas a dormir sin decirle a esa persona lo importante que es para ti.
Asústate cuando no le des besos a tu madre y a tu padre.
Asústate cuando seas incapaz de abrazar a alguien y sentir esa sensación tan extraordinaria que producen los abrazos.
Asústate cuando las defensas de tu cuerpo se hayan vuelto inmunes al dolor ajeno.
Y cuando veas una injusticia y no hagas absolutamente nada para remediarlo.
Asústate cuando pases un solo día sin ayudar a alguien.
Asústate de verdad, porque créeme. 
Estás muerto.
Y es que…
Tenemos la mala costumbre de trabajar demasiado, de cargar con una mochila llena de cosas innecesarias y de comer más de lo que nuestro cuerpo necesita. 
Tenemos la mala costumbre de creernos mejores que los demás, de bailar poco, fumar mucho y respirar a medias. 
Tenemos la mala costumbre de ir caminando por las calles de nuestra ciudad mirando al suelo, o a nuestro teléfono móvil. 
¿Alguna vez te has dado cuenta de lo bonitos que son los edificios de esas calles por las que pasas a diario? 
Por no hablar de la luz de las estrellas.
Tenemos la mala costumbre de empezar el gimnasio la semana que viene. 
De cuidarnos cuando ya es demasiado tarde y de tomar vitaminas cuando estamos enfermos. Tenemos la mala costumbre de creer que el pelo de aquella es mejor que el nuestro. 
Que su suerte es nuestra desdicha y de compararnos como si fuésemos presa de alguien que busca en comparadores de Internet. 
Tenemos la mala costumbre de medirnos por nuestros estudios o por nuestra altura. 
De confundir la belleza con la delgadez y de creernos que no somos capaces de conseguirlo, porque alguien una vez así, nos lo hizo creer. 
Y no fue nadie más que tú mismo.
Tenemos la mala costumbre de apuntarnos a clases de idiomas, cuando ni siquiera dominamos el nuestro. 
De querer conocer mundo y viajar lo más lejos posible cuando aún, nos quedan lugares maravillosos por descubrir en nuestra propia tierra. 
Tenemos la mala costumbre de comer animales, de contaminar el mundo y de lavar la ropa en vez de nuestras conciencias. 
Tenemos la mala costumbre de escuchar poco y hablar demasiado. 
De dar consejos y juicios de valor sin ser conscientes del poder que pueden llegar a tener nuestras palabras. 
Dejamos demasiado pronto y tenemos muy poca paciencia. 
Objetos de usar y tirar, sin importarnos lo más mínimo su destino. 
Tenemos la mala costumbre de creernos que lo sabemos todo. 
Cuando realmente, no tenemos idea de nada.
Wasapeamos mucho,
dormimos demasiado
y follamos poco.
Nos pasamos media vida o vida entera, soñando esa vida perfecta que nos gustaría tener. 
Cuando somos ajenos a que realmente la vida perfecta es ahora. 
Es cada momento, cada instante de los segundos que marca el reloj de tus días. 
Es cada oportunidad, cada sonrisa, cada beso y cada vez que te enamoras. 
¡ENAMORÉMONOS TODOS LOS DÍAS DE NUESTRA VIDA! 
Happiness is a lifestyle, 
love is a journey,
dreams become reality, 
sadness is a decision 
& reality is like a dream. . .
No pongas barreras a tu corazón y deja los prejuicios para aquellos que llevan el cartel de cobarde escrito en tinta permanente. 
Ni con disolvente se va.
Empieza a acostumbrarte a esta vida que a veces es dura. 
Terriblemente dura. 
Pero no te lamentes ni te vayas nunca a la cama habiendo hecho daño alguien. 
Habiendo dejado para luego esos ahoras que nunca llegaron. 
No habiendo cumplido ese sueño que tanto querías, no habiendo hecho unos kilómetros de más ese día porque tu cuerpo estaba cansado. 
No permitas que alguien fallezca para luego recordarlo y decirle mirando su foto, cuánto le querías.
 No dejes que la rutina o la sensación de eternidad descuide lo verdaderamente importante de tu vida.
En definitiva, no dejes que la mala costumbre sea la invitada de honor en los días que te quedan por vivir a partir de hoy.
Quiere ahora, no mañana."

MicroCuento.

Él,
ya se disponía a marcharse, 
se hallaba en el umbral de la puerta de salida, 
vestido,
tal y como había llegado hacia unas horas. 
Ella,
hablaba por teléfono, 
nerviosa, 
de arriba abajo, 
de abajo arriba, 
por todo el pasillo. 
Colgó,
 respiro hondo y se dispuso,
correcta y erguida hacia la puerta donde se situaba él. 
Se coloco en frente suya, 
le analizo de arriba abajo, 
analizando cada detalle, 
cada pequeño, ínfimo, detalle suyo, 
Él, sonreía discretamente porque ya sabía que otra vez le estaba grabando en su mente, 
para así, 
no olvidarlo, nunca.
`¿De verdad que no te puedes quedar un poco más? .. Mira como llueve, te vas a calar´ 
dijo ella presuntuosa e insegura mientras abria la puerta del salón, 
para que observara la calle. 
Siempre pasaba igual, 
siempre cuando él ya se disponía a marcharse, 
ella buscaba cualquier excusa para retenerle, 
para que jamas se fuese. 
Está vez, 
la excusa funcionó ya que afuera llovia torrencialmente, 
y aunque viviese cerca y tuviese el coche al lado,
él, no llevaba paraguas.
Él, cerro la puerta, 
asintió con la cabeza y la siguió hasta la habitación. 
Pasaron el pasillo, 
un pasillo de no mas de 3 metros. 
Cuando llegaron, 
ambos se sentaron en el borde de la cama, 
aún deshecha ... y comenzaron a hablar. 
La lluvia se podía oir a través de la ventana y ese ruido hacia más amena la conversación. 
La verdad que hacia varios meses que no hablaban tan seguidamente, 
ella le miraba y el sonreía abrumado.
Paso el tiempo, 
él se levanto decidido y dijo esas palabras tan temidas y horribles 
`tengo que irme, es tarde´.. 
pero está vez parecieron tan cortantes que la estrujaron el alma y la sonrisa. 
Se quedo parada mientras le veía como se acercaba al pasillo de la casa, 
veía como se iba, 
como otra vez, 
otra vez mas, 
se marchaba, 
como desaparecia, 
como se esfumaba de su vida… 
entonces, 
algo dentro de ella  hizo que la rabia contenida saliese y chillase 
`NO, NO, NO..´
se giró y la vio, 
estaba radiante,
radiantemente guapa.
Jamás la había visto así, 
casi irreconocible,
sentada en el borde de la cama, 
con la tez serena, 
su precioso pelo oscuro, 
sus labios carnosos y rosados,
y su mirada -esa mirada..- puesta en el. 
No hizo movimiento alguno, 
tan solo volvió a repetirlo 
`no, no, no..´ 
hizo una mueca y siguió. 
Ella se levanto y fue hasta él 
`¿Sabes que?..solo, he echado de menos a dos personas en mi vida, una de ellas ya esta muerta y jamás la recuperaré. Y la otra al igual que me da la vida cuando le veo, la pierdo cuando se va, esta aquí, eres tú.
Se quedo perpejlo, 
no sabía a que venía aquel ataque tan arrebatador de sinceridad. 
`Ya hemos hablado de esto.. no sigas anda, dejalo´
la miró y siguió. 
'NO, AHORA ME VAS A ESCUCHAR…´
dijo ella, saliendo de la haboitación. 
Él ya estaba en la otra punta del pasilllo, 
encendió la luz y él se giro. 
Cada uno en un extremo, 
cada uno observaba al otro, 
como cuando unos luchadores de sumo se observan, 
como cuando intentan descubrir el talon de Aquiles de su oponente, 
permaneciendo firme y sereno, 
ninguno de los dos pronuncio palabra, 
ella temblaba, 
y no pudo evitar desprender una lagrima, 
pro solo una por su ojo derecho
'Te odio, te odio muchísimo…´ 
le dijo agachando la cabeza.
Él, la miro, agacho la cabeza y ya se disponía a irse cuando oyó que le dijo, 
'no, ya no, si te vas, no vuelvas' 
Él se giró y la volvió a ver,
otra vez ese brillo en la cara y en los ojos tan extraño,
tan extraño que la hacía guapísima, y radiante.
A él, le empezaron a temblar justo en ese momento,
las manos,
se le empezó a secar la boca,
se le formó un nudo en el estomago,
Cerró la puerta de la calle de un portazo.
Fue hacia dónde estaba ella,
La beso en cada una de las lagrimas que desprendían sus ojos y corrían a través de sus mejillas.
Llegando así, a los labios.
La levanto despacio la cara,
hasta que sus miradas se cruzaron,
la miro a los ojos y la dijo.
"Odiarme, implica una forma preciosa de en realidad amarme como nadie más hace"
Verdad.
Verdadera.
Tan verdadero como cuando estás en un tsunami emocional, 
que hace encontrarnos en el éxtasis, 
y de repente en el infierno, 
una tortura, 
exasperantemente deliciosa.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Inocente.

Inocente inocente
He pecado de inocente.
Por pretender que no sepas que eres mi novela favorita.
Y, ya sabes, que afición más tonta tengo a los libros.
Pero.. Ninguna de las antologías, o Biblias, 
se compara contigo.
Ninguna se compara, a los versos que recitamos bajo las sábanas.
Nada más precioso que los puntos suspensivos en tu garganta.
Y pequeños trazos que se quedan entre beso y beso en nuestra piel marcada.
Ven.
Abrázame.
Descansa tu pequeña y pensativa cabeza es mis múltiples palabras.
Cállame.
Cállame, ya.
Que no paro de hablar.
Encierra mi tristeza como solo tú haces.
Ninguna historia es más bonita que la nuestra.
No.
Me niego a creerlo. 
Y me niego a creer que alguien pueda dejar el vacío que tú dejas cuando te vas.
Pero vuelves.
Vienes, te quedas y tomamos café mirando al cielo.
Nadie elige de quien enamorarse, no.
Te juro que no.
Pero yo te vi, te vi y deje de fijarme en ningún otro.
La verdad es que conocerte fue la hoja más maravillosa que he pasado.
El párrafo más bonito que he leído.
El libro más precioso que jamás he acabado.
Cuéntame ¿cómo no iba a terminar queriéndote?
Si cada vez que mi madre habla de mis pasados. 
Yo solo te veo a ti, en mi futuro.
Y no sé que me angustia más, si hablar de atrás o quererte para siempre.
Eres la tormenta más perfecta que ha estallado en mi.
En mil pedazos cada noche, y vaya noches ...
Perdida buscándote, como busca una condenada su hogar.
Así busco yo tu cobijo.
Te cojo de la mano y vamos al cielo.
Que ya sé que lo bonito de querer a alguien es que queriendo a esa persona, aprendes a quererte s ti mismo.
Y así es.
Así es como aprendo de ti.
Día a día a querer sin prejuicios y sin vanidades.
Te amo.
Me cuesta decirlo, escribirlo y hasta pensarlo.
Pero es cierto.
Te amo.
Y es que cuesta y duele.
Duele exponer tu corazón a alguien que te lo puede machacar y sabes que lo haces porque no va a hacerlo. 
Viva la incongruencia.
Viva la redundancia.
Porque contigo me encuentro.
Duermo.
Si,
Duermo mirándote a los ojos cerrados 
estoy en paz y tranquila.
Mientras observo tu cuerpo que es mi mapa favorito.
Porque ...
Hay personas por las que perderías todos los trenes del mundo, con tal de quedarte un ratito más.
Y es que irónicamente, casi siempre son las mismas que consiguen hacerte reír y muy feliz, cuando pretendes parecer enfadada y triste.
Enfadada y triste por lo inocente que soy.
Inocente, porque quien me dijo que el amor no existía, ha venido a darme una hostia.
Con la mirada y la sonrisa más preciosa del mundo.
Mi mundo.
Tú.



viernes, 25 de diciembre de 2015

Tú, siempre tú.

Me gustas -como dice Neruda- cuando callas y estás como ausente, cuando callas y estás como distante . . . 
Y es que en verdad me gustas cuando vienes y sin una sola razón clara te quedas. ¡Vienes para quedarte! 
Me chilla a voz en grito mi corazon a mi cabeza sonriendome hacia dentro, aunque tu no lo veas. 
Y también me gustas cuando te paras y disimuladamente me miras. 
Y yo claro está, te ignoro para que sigas.
Porque se que disfrutas del trayecto de tus pupilas hacia las mías, las cuales han dejado de tener mi color de ojos y cinscubrirse con el tuyo, dejando de lado mi nombre y apropiandose del tuyo.
Me gustas cuando crees que eres verano y tan solo llegas a ser invierno, un invierno calido a punto de estallar en mil pedazos de calor, con aires reinventados y planes sin establecer... como el olor a cafe por las mañanas, el lado frio de la cama en pleno mes de agosto, el olor a un libro nuevo, la tierra mojada en un dia de lluvia, bañarme en el mar en calma, el primer helado de temporada, un beso en la frente antes de dormir, la risa que mis amigas y yo desprendemos al vernos, reconocer la colonia entre la gente, reconocer tu olor, quitarme los tacones de 16 centimetros nada mas llegar a casa y sentirme volando en una nube.
Me gustas tu y con tus "arribas"en demasiados tejados y tus "abajos" en tan solo un sótano, mi sótano. 
Y me gustas porque ... te conviertes en una fuente de energía intransferible, me quemas unos instantes antes de abrazarme y no veo otra cosa que no sean los rayos de electricidad estática que despiertan cada una de mis neuronas.
Me gustas cuando me partes el cielo en dos,  y no digo como esos horribles dias que el cielo se parte para que caiga un chaparron, no, yo me refiero a esos dias en los que todo parece ir mal y el cielo se abre para que salga el sol, tú, metaforicamente eres el sol, el que abre el cielo, solo para  que yo pueda disfrutar del sol un rato más y alargar los días del invierno, los cuales se nos hacen cortos y eternos. 
Me gustas también, cuando me hablas con tu silencio a gritos lleno de palabras que transmiten más que cualquier vocal hablada.
Aunque me gustas mucho mas cuando me dices muy bajito, sólo para mi debil odio eso de..“no te quedes con ganas, quédate conmigo”.
Me gustas cuando, crees que estoy loca, y crees que estoy tan loca, que eso te llena de tal felicidad, que jamás cometes el error de no ser feliz.
Me gusta tu risa, tu sonrisa, que me hagas reír, llorar y feliz. 
Me gustas cuando, dentro de cada tormenta diaria, crees un hueco lleno de paz, hecho a medida solo para dos, y durante unos minutos las olas ya no resultan tan grandes ni los truenos tan fuertes.
Me gustas cuando me respondes a esas preguntas que no me atrevo a hacer y cuando me das la respuesta que sabes que  siempre he querido oir y tener.
Me gustas cuando, sin quererlo, tus despedidas pierden el sentido de la palabra y se convierten en eternas bienvenidas. Me gustas cuando, incluso antes de decirte no, sabes que es un sí sin duda alguna.
Me gustas cuando me lees de norte a sur sin perderte ni una sola de mis comas, y en tiempo récord hablas mi idioma. Me gustas cuando dices que buscarás una tumba de dos, que la distancia en nuestro caso está sobrevalorada. Me gustas en cada una de tus contradicciones. En cada uno de tus pasos. En cada una de tus rarezas. En cada una de tus taras. En cada una de tus vivencias. Y es que me gustas siempre. Siempre, tú.

Dime.

"Haz que no parezca amor.
Que es lo que se lleva ahora.
Duelen tantas tripas en nombre de la "libertad"
Tú dices "libre" y yo digo "cobarde"
Cobarde,
todo aquel que no es capaz de comprometerse con el instante.
Porque somos instantes,
puros instantes mágicos.
Cobarde, todo aquel que no esté presente cuando el otro,
está desnudo y vulnerable.
Cobarde, todo aquel que puso un limite desde el principio.
'Yo es que, no quiero nada serio' 
como si no fuera lo suficientemente serio, 
estar dentro físicamente de otro ser humano.
'Yo es que, no creo en las etiquetas'
Como si ponerle nombre a las cosas fuera algo malo
'Yo es que, busco pasar el rato'
Como si la vida fuera para siempre.
Hay algo tan neurótico en nuestra manera actual de relacionarnos.
Tan irrespetuoso con la vida.
Tan impaciente.
Y queremos más, 
más picante, más gorda, más grande, más alto, más guapas, más fuertes, más delgadas ...
Nos aburrimos, porque no nos soportamos a nosotros mismos.
Porque no queremos que nadie nos conozca. 
En realidad, del todo.
Porque es más sencillo empezar de nuevo cada poco.
Vendiendo nuestra mejor cara.
Porque es mucho más sencillo follar, que ver el amanecer acurrucados.
Porque tenemos miedo, 
a que en el fondo, 
seamos un auténtico fraude.
A que cuando el otro arañe un poco vea que no hay nada,
nada serio.
Y aquí seguimos.
Rascando.
Cambiando cromos repetidos.
Poniéndonos ropa interior cara.
Para que otros se limpien los pies al entrar.
Haciendo del amor una servidumbre de paso.
¿No sientes a veces que tú vales más que todo eso que haces?
Que tú, eres un jodido milagro.
Con tus ojos que todavía pueden ver.
Con tus pies moviéndose para llevarte al lugar que quieras.
Con tu boca, capaz de dar las gracias y perdón.
Con tu piel ocupando una plaza en el mundo.
¿No sientes a veces que te mereces más que lo poco que te dan?
Dos besos mal pegados, 
tres minutos entre las piernas, 
cinco embestidas,
Y, un whatsapp.
"No me agobies" 
Lo más triste es que esta sociedad a conseguido invertir los papeles.
Ahora, si dices que sientes algo.
¡Estás loco!
¡Es muy pronto!
¡Muy arriesgado!
¡Poco inteligente!
Dime tú..
¿Cómo lo haces para no sentir algo cuando lo haces?
¿Cómo se finge la vida?
¿Cómo se oculta la felicidad, cuando es lo que mejor nos representa?
¿Cómo se hace, para que nunca parezca amor?
Y que simplemente,
parezca un accidente.
Dime."